Microplásticos, microesferas y microfibras

Hasta hace relativamente poco no conocíamos su existencia. Pero lo primero de todo es poner las cosas claras. Diferenciar entre microplásticos, microesferas y microfibras. Tres términos que están sonando mucho últimamente.

Los microplásticos:
Por definición, se refiere a todas aquellas piezas de plástico de menos de 5mm de diámetro que se desprenden de un producto. No necesariamente son intencionadas, como las microesferas (que tienen una función). A veces, simplemente son restos inservibles, apenas detectables por el ojo humano.

microplasticos

 

Las microesferas:
Son diminutas piezas de plástico, pequeñísimas esferas, que se encuentran en cremas exfoliantes faciales, en geles de baño, dentífricos, etc… Pero también en chicles, productos de limpieza, fibras sintéticas y un largo etcétera de productos.

microesferas

Las microesferas, son una variante de lo que llamamos microplásticos.

Las microfibras:
Éstas son de origen textil, mayoritariamente de celulosa. Son de entre 3 y 6 mm de longitud, pero, en cambio, extremadamente finas (menos de 1mm). Provienen principalmente de la lavadora. Se desprenden de nuestra ropa con el uso y el lavado diario.

microfibras

Las microfibras también se consideran un grupo dentro de los microplásticos.

Estos tres nuevos fenómenos están empezando a hacer saltar las alarmas por todo el mundo, por la cantidad de residuos que están generando. Y sobretodo, porque las plantas depuradoras no son capaces de filtrarlas. Por lo que, en muchos casos acaban en el mar. En los fondos marinos.

Una sola lavadora puede producir 700.000 microfibras en un solo lavado. Ahí es nada. Un reciente estudio de la Universitat de Barcelona documenta con todo detalle la presencia de todos estos residuos en los fondos marinos. Y no solo eso, si no que además se empiezan a detectar niveles preocupantes en la fauna marítima, que los ingiere al confundirlos con comida.

Una vez dentro de la cadena alimentaria, habrá que ver qué consecuencias tiene para la fauna marina, y por extensión, que consecuencias tiene para nosotros cuando las ingerimos. Ya se empiezan a encontrar cantidades preocupantes en la sal marina. Cómo afecta todo esto al ser humano es algo que todavía está pendiente de estudiar con profundidad, aunque los primeros datos no son nada esperanzadores.

¿Qué podemos hacer para evitar el uso de micropartículas?

La gran pregunta. Como es un problema bastante reciente (en realidad, es que lo hemos detectado recientemente) está por ver las medidas exactas a tomar. Por lo pronto hay que actuar en tres frentes:

Legislación – Algunos países ya han comenzado a prohibir el uso de microesferas: UK, Estados Unidos, Nueva Zelanda… la lista va en aumento, pues se calcula que 8 millones de toneladas de estas microperlas acaban en el mar cada año.

Tratamiento – El siguiente paso es adecuar las plantas de tratamiento para que sean capaces de filtrar este tipo de partículas. Algo que requiere investigación, desarrollo e implantación. Y un presupuesto adecuado a ello.

Prevención – Finalmente, queda concienciarse a la hora del uso y el consumo. Rechazar este tipo de productos en el lineal de compra y reducir el uso de plásticos y fibras plásticas, que son las que tardan más en degradarse.

Es una consecuencia más del paso del hombre y su civilización por el mundo. Quizá esta vez seamos capaces de reaccionar a tiempo y evitar un nuevo desastre. En cualquier caso, es un problema al que deberemos prestar atención en los próximos años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar